
Seguro que todas habéis visto en los canales de teletienda anuncios de cremas de baba de caracol.
En dichos anuncios prometen combatir el acné, las arrugas, manchas e incluso las cicatrices.
Se ha probado científicamente que la baba de caracol tiene propiedades beneficiosas para la piel. No hay más que ver cómo los caracoles renuevan su concha. Es este mismo poder regenerativo el que aseguran tener las cremas con baba de caracol.
No todas las babas e caracol son iguales, para que la baba de caracol sea apropiada para el tratamiento de la piel, la extracción de la baba de caracol tiene que producirse mediante determinados estímulos externos sobre el caracol. Muy importante, no sirve la baba que el caracol produce al desplazarse.
La baba de caracol apta para el tratamiento de la piel tiene que ser producida bajo efectos estresantes para el caracol -como radiaciones o estrés mecánico- para reparar su piel y protegerse de las agresiones externas. Esto ha provocado que diversas asociaciones de defensores de los animales se hayan manifestado en contra de este tipo de cremas.
La secreción del caracol “cryptomphalus aspersa” obtenida en estado de estrés es extremadamente rica en proteínas y polisacáridos, responsables de su actividad regeneradora.
Según un estudio llevado a cabo en 2004 con personas tratadas con baba de caracol, al que hace referencia IFC, la disminución progresiva y gradual del porcentaje de pacientes con arrugas finas es de un 26.7% y las gruesas de un 45.5%, así como una significativa disminución del aspecto fotoenvejecido y de la sequedad y aspereza de la piel.
Además, muestra una mejora en los parámetros de alisamiento, firmeza, flexibilidad, hidratación y tersura.





























14th Diciembre 2009
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