Cremas deluxe
Las firmas cosméticas desafían a la crisis con sofisticados y exclusivos tratamientos. Elaboradas con caviar, algas marinas, polvo de perlas, diamantes, proteínas de seda, oro… todas estas exclusivas cremas se venden como churros y no sólo entre los millonarios.

Son capaces de regenerar, nutrir, reparar, tensar la piel y alargar la eterna juventud sin necesidad de pasar por el quirófano. Los precios rondan los 200 € en adelante y, por supuesto, es para los que tienen una cuenta corriente con varios ceros…

Estas fórmulas son sometidas a investigaciones en laboratorios de alta tecnología por expertos que trabajan con las materias más vanguardistas, para conseguir moléculas únicas y principios activos verdaderamente eficaces. Algunas provienen de laboratorios farmacéuticos, de centros de I+D+I o de empresas de innovación tecnológica. Todas han exigido años de trabajo y millones invertidos en investigación para obtener estos productos tan exclusivos.

De entre las cremas más caras voy a destacar dos: The Essence, de La Mer y Sensai Premier, de Kanebo.

 Cremas deluxe
Los laboratorios de La Mer han cultivado y fermentado algas marinas en tierra firme a través de un elaborado proceso. Este método logra ingredientes más potentes en nutrientes y en su rendimiento. La elaboración y presentación del producto es casi artesanal. Cada ampolla se posa sobre un campo magnético. La piel se ilumina, se vuelve más elástica y mejora el tono. ¿Su precio? 2100 €.

Sensai Premier contiene un extracto de algas que estimula la reparación del ADN celular; extracto de Kakyoku, un rosal que crece en el noreste de China y que se utiliza para inhibir la formación de manchas; extracto de seda de Koishimaru, un gusano de seda excepcionalmente valioso porque sus hilos tienen una capacidad increíble de retener la humedad y extracto de Poria Sclerotium, un hongo que produce nuevo colágeno. Precio: 660 €.

Obviamente, tanta experimentación e investigación justifica su elevado precio. Si te lo puedes permitir no lo dudes un segundo pero para la mayoría de los mortales existen alternativas menos astronómicas y también eficaces.