Curar los padrastros
Los padrastros pueden ser bastante dolorosos y en ocasiones se infectan. Aunque pueden parecer intrascendentes, especialmente cuando se comparan con otras lesiones más importantes, como rasguños, cortes o quemaduras, debes vigilarlos para que no se lleguen a infectar. Deben tener especial cuidado las personas con diabetes, ya que tienen que proteger sus manos y sus pies para no verse afectados por cualquier tipo de lesión o inflamación. Para curar un padrastro, puedes seguir los siguientes pasos:

1. Lava la zona con agua tibia y jabón antibacteriano. Sécate las manos completamente o deja que simplemente se sequen con el aire. Utiliza unas buenas tijeras especiales para manicura que te permitan cortar suavemente el pellejo que se encuentra cerca de la uña y que tanto molesta. Si el trozo de piel es demasiado grande o demasiado profundo, puede que este proceso sea bastante doloroso.

2. Apliqua un poco de crema antibiótica. Antes de comenzar con la cura, acude a tu farmacia, cuéntales lo que vas a hacer y pídeles que te recomienden una crema que te permita proteger la zona unos días. Pregúntales si necesitas algo más como por ejemplo algún tipo de venda o tirita para cubrir el dedo mientras la crema hace efecto.

3. Comprueba su evolución a diario. Recuerda que debes cambiar la venda o la tirita que lo cubre todos los días. Hasta que no salga de nuevo la piel deberás estar pendiente para que no se te infecte.

4. Revisa que no hay irritación o enrojecimiento. Si notas que tienes pus, se está hinchando o tienes otro tipo de molestias, lo mejor es que vayas al médico ya que se ha infectado. Esto no suele suceder en la cura de un padrastro normal.