Dejar de fumar: la mejor medicina para tu piel
Todos sabemos que fumar es nocivo para la salud. Sin embargo, al contrario que los hombres, cada día son más las mujeres que fuman. Si no te parece suficiente el riesgo de cáncer para dejar de fumar, quizás la perspectiva de tener una piel más sana y bonita te resulte más atractiva…

La piel refleja la primera los beneficios de dejar de fumar y además se nota a las pocas horas de abandonar el tabaco. Esto es así porque la piel está más hidratada.

El tabaco es un poderoso factor de envejecimiento y consecuentemente tiene bastante que ver con las arrugas en el rostro y otras partes del cuerpo, además de los efectos de igual y peor signo que provoca en el interior del organismo.

La culpa la tienen los radicales libres y los especialistas calculan que cada bocanada de humo de un cigarrillo contiene unos dos billones de estas moléculas responsables del proceso continuo de oxidación y envejecimiento prematuro de los miles de millones de células sobre las que está edificada nuestra identidad física.

Así las cosas, el efecto de los radicales libres y otras sustancias nocivas de tabaco atañen también, y de manera muy especial, a los pulmones y conductos respiratorios.

Pero aparte del mejor lustre de la piel, las ventajas inmediatas en el organismo se reflejan también en los sentidos del gusto y el olfato, y en que desaparece la tos matinal. Al dejar de fumar se mejora el mal gusto de boca, los problemas de halitosis y los problemas dentales.

A medio plazo cede paulatinamente la sensación de cansancio, y después de cinco años sin fumar el riesgo de sufrir un ataque cardiaco es similar al de una persona no fumadora y a los diez, y según la misma fuente, se reducirá a un tercio el riesgo de padecer cáncer de pulmón.