
Con el invierno tendemos a cuidarnos menos porque de nuestro cuerpo lucimos muy poco con tanta ropa de abrigo, pero para poder seguir con esa piel resplandeciente que nos gusta enseñar en verano, hay que cuidarla a lo largo de todo el curso.
Si eres de las perezosas o de las personas tan atareadas que no pueden permitirse ni dos minutos para darse crema, intenta al menos utilizar un aceite hidratante antes de salir de la ducha, extiéndelo con la piel mojada y sécalo con una toalla inmediatamente después, no te llevará más que unos segundos y aunque se considera una “medida de emergencia”, menos es nada!.
Eso sí, si de verdad crees que te mereces esa sesión de belleza corporal que hace tanto que no te regalas, sigue estos pasos al pie de la letra, no te arrepentirás:
1.Date un buen baño relajante y utiliza una esponja reafirmante, de esas que raspan un poco para eliminar las células muertas.
2.Utiliza exfoliante a base de sal o azúcar mezclado incluso con tu gel habitual.
3.Aclara con agua abundante y cuando estés acabando enfoca la alcachofa desde los tobillos hasta los muslos y ve bajando la temperatura hasta que esté prácticamente fría.
4.Masajea tu cuerpo con aceite corporal antes de secarte, no olvides que el aceite no es sólo para las piernas sino que puedes utilizarlo en todo el cuerpo, con especial atención a los codos que suelen resecarse con facilidad.
5.Ahora sí, coge tu hidratante favorita y no escatimes hasta que la piel la haya absorbido por completo.
Tu piel quedará tersa y suave. Haz este ritual al menos una vez al mes y no olvides que para las primeras que tenemos que estar guapas es para nosotras mismas!.
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