
Por fin se acerca el buen tiempo, y eso significa que ya podemos dejar arrinconada la ropa de abrigo en el fondo de nuestro armario para poder dar paso a nuestros conjuntitos de verano.
El problema es que nos empezamos a probar esas camisetas de tirantes que nos quedaban monísimas el año anterior, y al mirarnos al espejo nos damos cuenta que estamos blanquísimos. En ese mismo momento nos entra una obsesión repentina por tomar el sol de manera descontrolada con el único fin de ponernos morenos lo antes posible, y poder lucir un bronceado estupendo el más tiempo posible.
Cada vez más, los diferentes medios de comunicación nos intentan concienciar de lo importante que es proteger nuestra piel de los rayos solares, ya que estos pueden provocar daños irreparables en nuestro organismo.
Hay que saber que el sol es el causante principal del cáncer de piel y del envejecimiento cutáneo. Pero no sólo afecta a esta parte del cuerpo sino que también puede influir sobre los ojos, labios e incluso el cabello.
Para evitarlo, sólo hace falta elegir una crema protectora, una mascarilla capilar, gafas solares o un bálsamo de labios adecuado.
Las personas tenemos un concepto equivocado sobre estos productos. Muchos de nosotros nos creemos que por aplicarnos estas cremas no nos vamos a poner morenos. Todo lo contrario, a parte de protegernos, nos permiten tener una exposición al lorenzo más duradera.
Las horas de exposición solar más peligrosas son las que van desde las 12:00h hasta las 16:00h de la tarde. Es necesario por ello, aplicarse protector después de cada baño y cada hora.
Otro de los momentos en los que descuidamos nuestra piel es cuando el tiempo está nublado. Nos creemos que las radiaciones solares UV no nos afectan porque los rayos del sol no penetran de la misma forma, pero estamos equivocados, porque el 90% de esas radiaciones penetran de la misma forma que si de un día soleado se tratase.


























































