
Hoy en día todos llevamos una vida estresada. Vamos corriendo de acá para allá, resolviendo mil problemas y atendiendo a diferentes estímulos a la vez. Nos cargamos de obligaciones y llega un momento en que sentimos que ya no podemos más. Pues bien, si necesitas relajarte, olvidarte de las preocupaciones cotidianas y darle a tu cuerpo agilidad y flexibilidad, nada mejor que practicar el Tai Chi.
Aunque no lo parezca, el Tai Chi es una de las artes marciales de las denominadasd “blandas” que nacieron en China hace muchos siglos, y sus fundamentos se basan en antiguos principios taoistas.
La práctica del Tai Chi nos ayuda a prevenir la aparición de enfermedades, relaja la mente y el sistema nervioso y por lo tanto está indicado para las personas con problemas coronarios o de estres. Esto se debe a que, mientras lo realizamos, debemos estar totalmente concentrados en los movimientos que realizamos y combinarlos con la respiración. Esta concentración ayuda a calmar la mente e induce un sentimiento de bienestar y equilibrio. También se equilibra el “chi”, es decir, la energía de nuestro cuerpo, beneficiando nuestra salud y nuestro bienestar emocional.
El Tai Chi se ha considerado también como una “meditación en movimiento“, ya que sus movimientos pausados requieren un vacío mental y una liberación de sentimientos y propósitos, consiguiendo el mismo efecto que cuando realizamos una meditación estática tipo Zen.
El Tai Chi se basa en la idea de un flujo constante de movimiento circular que aumenta la energía y la distribuye por todo el cuerpo, dando lugar a esos movimientos pausados que todos conocemos. Y precisamente por ello es una actividad indicada para todo tipo de personas, independientemente de su edad o estado físico, ya que no exige grandes esfuerzos.
























































