Tintes para el cabello
Antes de teñirnos el pelo debemos tomar una primera decisión: ¿Qué tinte necesitamos?

Los tres tipos de tinte más utilizados son: permanente, temporal y vegetal.

Tintes permanentes: están diseñados para penetrar en la raíz del pelo. Contienen un oxidante para incrementar la cutícula y permitir que las moléculas de color penetren en la corteza. Estos tintes son capaces de depositar el color, pero sólo pueden ser usados para aclarar el cabello, dependiendo de la fuerza del peróxido de hidrógeno usado como oxidante. Lo mejor es no usar nada más fuerte que el oxidante de 20 sin la asistencia de un profesional para que monitoree los resultados.

Tintes temporales: estos tintes desaparecen poco a poco a medida que nos lavamos el pelo. La ventaja es que contienen menos productos químicos y nos permiten dar un mayor brillo a nuestro pelo y aclararlo un par de tonos. Estos tintes no dañan el pelo en la mayoría de los casos. La desventaja es que no cubren tan bien como los tintes permanentes y los colores son limitados.

Tintes vegetales:
los podemos encontrar en herbolarios. Los colores son mucho más limitados y no nos cubren el pelo totalmente, y aunque después de una primera utilización volvamos a querer a teñirnos con el mismo color que hemos utilizado, el resultado no será el mismo.
Un conocido tinte natural es la Henna, que además de colorante, se utiliza para prevenir la caída del cabello y reducir la caspa.

Te recordamos que antes de utilizar cualquier tinte adquirido en una tienda, deberás hacerte 24 horas antes una prueba de alergia. Imprégnate un poco del producto en la piel y espera un día para ver si tienes reacción a dicho tinte. Si no aparecen rojeces, granitos ni nada anómalo, podrás utilizarlo.