Disimular las pecas


A algunas mujeres les gustan las pecas, les hace la cara graciosa e incluso les dan cierto aire juvenil. Sin embargo hay otras mujeres a quienes tener pecas no les gusta nada, bien sean visibles todo el año, o bien aparezcan en verano debido a la mayor exposición de la piel al sol. Dado que normalmente tener pecas es una cuestión hereditaria, es muy difícil eliminarlas permanentemente.

Sin, embargo, aunque no puedas hacerlas desaparecer, si puedes disimularlas un poco, y aquí te damos unos consejos para hacerlo:

– La mantequilla: No, tranquila, no te vamos a decir que debes salir a la calle con el rostro chorreando mantequilla. Pero aplicártela cada día en la piel durante quince minutos te ayudará a disimular las pecas. Eso sí, no olvides lavarte la cara con agua tibia después de aplicarte la mantequilla.

– El limón: Si no tienes mantequilla a mano, o te parece muy pringoso, puedes optar por este cítrico. Al igual que en el caso anterior, lo aplicas durante quince minutos y después te aclaras con agua templada, y las pecas pasarán más desapercibidas.

– Puedes utilizar el vinagre o el agua oxigenada, pero hazlo sólo de forma ocasional, ya que pueden ser agresivos para la piel del cutis. Aplícalos el mismo tiempo que los anteriores y después aclárate bien la cara con agua tibia.

– Si prefieres los remedios cosméticos a los caseros, puedes mezclar un poco de producto para disimular las ojeras de color claro con un poco de crema hidratante. Aplícate la mezcla sobre la cara y verás que tus pecas quedan atenuadas. Eso sí, cuida que el color del producto para las ojeras sea parecido al tono de tu piel.

– Finalmente siempre puedes optar por una base de maquillaje que cubra las pecas de tu piel, y no olvides aplicarte protector solar incluso en invierno para evitar su aparición.

Trucos para quitarse la mascarilla


Las mascarillas, sobre todos las caseras, son un gran aliado para nuestra piel. Sin embargo, a veces, después de aplicarlas, cuesta más quitárnoslas de la cara o dejar nuestro rostro sin rastro de mascarilla de lo que habíamos pensado.

Para que sea más sencillo retirarlas de la cara, lo ideal es, antes de aplicar la mascarilla, tener la piel completamente limpia, lo que al mismo tiempo permitirá que sus componentes trabajen más sobre la piel y que relajemos totalmente el rostro. De esta forma no se nos incrustará la mascarilla entre los pliegues de las arrugas, que son las zonas más difíciles de limpiar.

También depende del tipo de mascarilla que estés utilizando. Pueden ser de las que se secan sobre la piel, que son las más difíciles de quitar, las mascarillas peel-off, que son las que se quitan como una lámina (no en vano su nombre en inglés significa pegar) y suelen dejar restos en la cara y las mascarillas más cremosas, que son las más fáciles de quitar y no suelen representar ningún problema.

– Para las mascarillas que se secan sobre la piel, lo mejor es que utilices una esponja pequeña redondeada de las que encontrarás en cualquier supermercado o tienda de cosmética. Empápala bien en agua tibia y después lávate la cara con agua fría y tu piel quedará completamente limpia.

– Para las mascarillas peel-off lo mejor es que uses una toallita de bidé (o varias, ya que probablemente se manchará y necesitarás más de una) y, después de retirar la mascarilla, limpies el resto con la toalla empapada en agua tibia.

– Para las mascarillas hidratantes, utiliza un pañuelo suave, de hilo para que no te irrite el cutis. Si te queda algún resto en la piel no te preocupes, ya que se reabsorberá.

Perjuicios del tabaco para la piel del rostro


Dejar de fumar siempre es una buena idea, porque supone un gran beneficio para tu salud, pero no sólo eso, sino porque el tabaco también tiene efectos muy nocivos sobre tu piel. Aquí te los explicamos para que te animes a dejarlo:

– El tabaco pronuncia las arrugas alrededor de los labios. Cada vez que damos una calada, fruncimos los labios, y, cuando fumamos, lo hacemos muchas veces, con lo cual el desagradable «código de barras» es mucho más pronunciado en las fumadoras que en las que no lo son, y al ser arrugas funcionales, es mucho más difícil hacerlas desaparecer.

– El tabajo produce estrechamiento de los capilares de la piel, por lo que hace más difícil que se oxigene. Por esta razón la piel se vuelve más frágil y opaca, perdiendo el aspecto de la piel sana, y esto favorece la aparición de manchas en la piel y le da un aspecto grisáceo.

-Cuando fumamos, el humo que asciende desde el cigarrillo o que expusamos al exhalar una bocanada se deposita en los poros de nuestra piel, cerrándolos y llenándolos de suciedad, con lo que el tabaco favorece la aparición de granos y espinillas o puede agravar afecciones de la piel como el acné en las chicas jóvenes.

– Si eres fumadora y están pensando en someterte a una operación de cirugía estética, ten en cuenta que, debido al tabaco, la piel cicatriza mucho peor y son más frecuentes las infecciones, por lo que el postoperatorio puede ser más complicado que si no eres fumadora.

– El tabaco también se asocia a la aparición de enfermedades de la piel como la psoriasis y el eczema, o, si las padeces, se verán agravadas por él.

– Y, por último, no olvides la manchas en los dedos que la nicotina y el humo provoca, dándoles un aspecto amarillento.

Transplante de cejas


A muchas mujeres nos ha sucedido que, cuando se llevaban las cejas finas, nos las hemos depilado, bien con cera o con pinzas hasta dejarnos unas cejas casi imperceptibles. Sin embargo, la moda ha cambiado y ahora se llevan las cejas más espesas, y nosotras nos miramos al espejo y lamentamos haber tirado tanto de pinza.

Sin embargo, la moda no es la única causante del despoblamiento de nuestras cejas. La alopecia, la edad o las cicatrices o ciertos problemas hormonales también pueden eliminar el vello en esta zona, una de las más destacadas de la cara.

Una solución para dibujarlas es marcarlas con un lápiz de ojos lo más parecido al tono de nuestras cejas, pero, por muy bien que lo hagamos, no conseguimos darles un aspecto natural. Afortunadamente, la cirugía estética nos ayuda, mediante el trasplante de cejas.

El trasplante se hace con nuestro propio pelo, es completamente indoloro, es definitivo y no deja cicatrices, además de conseguir un aspecto muy natural.

La técnia consiste en tomar una pequeña tira de piel de la nuca, la más parecida a la de las cejas, de la que se extraen los pelos con su raíz, que serán implantados uno a uno en las cejas, siempre siguiendo la dirección natural del vello. La técnica no es dolorosa porque se realiza con anestesia local.

Después de la operación, tendremos una pequeña inflamación y deberemos evitar la exposición al sol, pero al cabo de poco tiempo nuestras cejas habrán recuperado su aspecto normal. Eso sí, deberemos recortar el vello implantado cada cuatro semanas, porque crecerá al ritmo normal del pelo de la cabeza, que es un poco más rápido que el vello de la cara.

Hilos de oro para las arrugas


Cuando contemplamos a mujeres como Catherine Deneuve o Susan Sarandon, nos sorprende la tersura de su piel, principalmente porque no parece tener la cierta rigidez que confiere el bótox a las expresiones faciales. ¿Su secreto? Los hilos de oro subdérmicos.

El hilo de oro para eliminar las arrugas comenzó a utilizarse en Francia, hacia los años 60, aunque parece que se utilizaba ya en en el Antiguo Egipto. En la actualidad se utiliza para prevenir la aparición de arrugas y evitar el descolgamiento de la piel de la cara.

Su gran ventaja es que es un tratamiento fácil de realizar y completamente indoloro, ya que se utiliza anestesia local, con la ventaja de que no tendremos que someternos a una intervención quirúrgica. El oro se implanta en nuestra piel mediante unas jeringuillas de agujas muy finas y, aunque, como hemos dicho, es fácil de realizar, es necesario que sea llevado a cabo por un profesional de la estética.

El oro que se infiltra es oro noble, por lo que no provoca ninguna intoxicación en nuestro cuerpo ni efectos secundarios de ningún tipo y, por otra parte, no se destruye ni se deshace, por lo que los beneficios del tratamiento serán duraderos a lo largo del tiempo.

Es un tratamiento que pueden realizar personas de todas las edades, aunque se recomienda una horquilla de edad entre los 20 y los 70 años. Se puede realizar independientemente del tipo de piel que tengamos o del color de nuestra piel, ya que no deja ninguna cicatriz.

Sólo está contraindicado para personas con una gran cantidad de grasa facial o que tengan un alto grado de descolgamiento facial, debido al lugar donde se implantan los hilos. En este caso es mejor que opten por un liftin tradicional.

Vitamina C para prevenir las arrugas


En invierno nos acordamos mucho de la vitamina C. No en vano, es la que nos ayuda a prevenir y a superar los resfriados y gripes propios de esta época. Pero esta no es la única propiedad que tiene dicha vitamina, ya que también nos va a ayudar a prevenir las arrugas.

Los componentes que ayudan a la piel a mantener su tersura son el colágeno y la elastina. Estos componentes se reducen con la edad, con lo que aparecen las arrugas. Es aquí donde la vitamina C se convierte en nuestra aliada, ya que nos ayuda a estimular la producción de colágeno y la regeneración de las células de la piel. Al mismo tiempo, tiene un gran poder antioxidante, con lo cual, mediante la captación de los radicales libres, nos ayuda a mantenernos más jóvenes y a combatir las manchas de la piel.

Sin embargo, tendríamos que consumir cantidades enormes de alimentos ricos en vitamina C para notar sus beneficios en nuestra piel. Es por eso que muchas marcas comienzan a incluirla entre los ingredientes de sus cremas regeneradoras.

Pero también existen trucos caseros para alimentar tu piel con vitamina C:

Crema de zumo de limón y zanahoria: ralla 2 zanahorias y mézclalas con un poco de zumo de limón. Conseguiras una crema hidratante de gran calidad.

Si te gustan los aceites esenciales, mezcla medio vaso de aceite a base de aguacate con 2 gotas de esencia de naranja, 3 de limón y 3 de geranio. La mezcla devolverá a tu piel su aspecto fresco.

Puedes hacer muchas combinaciones de productos ricos en vitamina C, como el kiwi, la papaya, frutos rojos, etc, pero siempre recuerda que esta vitamina es sensible a la luz y al calor y pierde rápidamente sus propiedades, por lo que debes aplicarte las mascarillas inmediatamente después de haberlas preparado.

Desmaquillante casero


Tanto si te has quedado sin crema desmaquillante como si los productos específicos para ello que encuentras en las tiendas no le sientan bien a tu piel, o si quieres ahorrar un poco de dinero en el cuidado diario de tu piel, te proponemos desmaquillantes caseros que podrás hacer tú misma y que te proporcionarán excelentes resultados:

– Mezcla un huevo, una cucharadita de azúcar y una taza pequeña de aceite de oliva. Mézclalo todo bien y, cuando obtengas una pasta, aplícatela en la cara y utilízala como lo harías con tu crema desmaquilladora. La ventaja de esta mezcla es que puedes preparar más cantidad y guardarla en un tarro de cristal para utilizarla más tarde, pero recuerda que debes conservarla en un lugar fresco y no más de dos o tres días.

– Mezcla dos cucharadas de aceite de lecitina de soja con dos cucharadas de almendras y bátelo hasta que se haga una pasta homogénea. Después añádele unas gotas de limón.

– Pela dos albaricoques y córtalos en trocitos. Colócalos en un mortero y aplástalos bien, mientras les añades leche hasta formar una crema líquida. Aplícalo en la cara y, pasados unos minutos, retira la mezcla con un algodón.

– Corta cuatro fresas en rodajas finas, haz una pasta como con los albaricoques a la que añadirás leche o yogur. Para aplicarla y retirarla, sigue el mismo procedimiento que con el desmaquillante de albaricoque.

– Si no tienes tiempo o ganas de preparar una de estas mezclas, otra solución casera es la leche entera. Moja el algodón en leche tibia y aplícatelo por todo el rostro.

– Después de usar cualquiera de estos desmaquillantes, lávate la cara con agua tibia y sécatela bien.

Ácido hialurónico


Sin duda habrás oído hablar de él, ya que es el producto estrella en las clínicas de belleza. Quizá lo más curioso es que este ácido forma parte de nuestra piel y tiene como función mantener las fibras de colágeno y elastina, ayudando a conservar la elasticidad de nuestra piel. También contribuye a su hidratación, ya que es una sustancia capaz de retener gran cantidad de agua.

Por ello, inyectado en nuestra piel, contribuye a suavizar las arrugas, sin estirar la piel como lo hace el lifting, al tiempo que estimula la circulación periférica y revitaliza el ciclo celular, devolviendo a nuestra piel la tersura, luminosidad y vitalidad que pierde con el paso del tiempo.

Otra de las ventajas de esta sustancia es que es absolutamente estéril y biocompatible, con lo cual se evita el riesgo de transmisión de enfermedades o aparición de alergias o fibrosis tras su aplicación. Así mismo, tiene una duración determinada, ya que va siendo absorbido lentamente por el organismo, por lo que no provoca el efecto “hundimiento” de la piel, sino que, al percatarnos de que sus efectos desaparecen, podemos volver a inyectarlo y recuperar nuestro aspecto original.

Se utiliza en los pliegues y arrugas de la cara, sobre todo en las líneas de expresión que habitualmente se forman en la frente o en las comisuras de los labios o para las tan temidas “patas de gallo”. También se aplica para el aumento de labios, que tan de moda está en la actualidad. El aumento de labios con ácido hialurónico tiene una duración aproximada de un año.

La presencia de este componente en cremas y otros productos cosméticos aumenta su capacidad de hidratación y es apto para todo tipo de pieles.

Maquillaje para adolescentes


En la época de la adolescencia las chicas comienzais a interesaros por el maquillaje. Seguramente ya lo han hecho antes, viendo como se maquillaban vuestras madres o amigas de mayor edad. Sin embargo, debéis tener en cuenta que los colores que utilizan sus madres o mujeres de mayor edad con las que convivís no siempre os favorecen, y , por otra parte, es mejor que adquráis productos específicamente creados para vosotras, tanto en las texturas como en los colores.

Aquí os dejamos unos consejos de maquillaje:

– Utiliza una crema correctora para disimular los granitos y los puntos negros. Es mejor no aplicar maquillaje, ya que os obstruirá los poros y puede conllevar la aparición de espinillas. Si utilizas una base, que no sea de color más oscuro que tu piel y, sobre todo, recuerda aplicarla uniformemente tanto por el rostro como por el cuello, para que no haya entre ellos diferencias de tono en la piel.

– En cuanto al colorete, utiliza tonos rosados o tonos melocotón, pero siempre teniendo en cuenta el tono de vuestra piel. No uséis marrones o tonos oscuros que endurecerían mucho vuestros rasgos. Aplícalos suavemente con una brocha, sin insistir demasiado. Recuerda que quieres dar sólo un toque de color a las mejillas.

– Para los ojos, utiliza tonos pasteles, como rosados, azules, verdes, marrones claros, etc., que se adapten tanto al color de tus ojos como al de tu piel. Utiliza un color difuminado en el ‘ángulo debajo de la ceja. Si usas un lápiz de ojos, utiliza uno fino y en tonos marrones o grises, que resaltarán tu mirada sin aportarla severidad. Puedes sustituir la raya del ojo por una máscara de pestañas que también destacará tus ojos. Utilízala en colores negro o marrón.

Disimular las arrugas


A todas nos preocupan las arrugas y nos gusta disimularlas. Sin embargo, no debemos caer en el error de intentar ocultarlas aplicando capas y capas de maquillaje sobre ellas. De ese modo, sólo lograríamos el efecto contrario, logrando que se noten más y dando a nuestra piel un efecto apergaminado que no nos favorecerá en absoluto.

Por ello, lo primero que haremos será aplicar una crema humectante sobre las arrugas, si es posible que sea rica en vitamina A, lo que ayudará a dar una apariencia tersa a nuestra piel.

Después, con paciencia aplicaremos corrector de ojeras sobre cada arruga, para lo cual usaremos un pincel o un utensilio fino que te facilite la tarea, como un palillo. Después aplica la base de maquillaje proporcionadamente sobre tu rostro. No utilices colores más oscuros que tu piel y si te aplicas polvos, no lo hagas directamente sobre las arrugas o las remarcarás. Lo ideal es tener dos bases de maquillaje, una más clara, que aplicarás sobre la zona de las arrugas y otra más oscura para el resto de la cara, pero recuerda que siempre, tras la aplicación, debes dar uniformidad al maquillaje para evitar que queden zonas de contraste de color en el rostro, lo que lograrás pasando suavemente una esponjita sobre la base.

Los tonos de sombra de ojos o labios que elijas deben endulzar tus rasgos en lugar de oscurecerlos, por ello una buena idea es aplicar lápiz de ojos marrón o gris en lugar de negro, al igual que la máscara de pestañas, en las que deberás optar por tonos amarronados. Recuerda que los colores claros y difusos disimulan mejor las arrugas. Lo ideal es que los tonos que utilices sean parecidos al tono de tu pelo.