El pintalabios como indicador de la crisis


La historia del lápiz de labios se remonta a más de 5.000 años, en la antigua Mesopotamia, donde las joyas semipreciosas eran trituradas y aplicadas a los labios y al contorno de los ojos. Cleopatra tuvo su pintalabios hecho de escarabajos carmín triturados, que tenían un pigmento rojo profundo, y hormigas para la base. El efecto brillante se conseguía usando una sustancia encontrada en las escamas de los peces llamada esencia de perlas.

Los pintalabios empezaron a ganar popularidad en el siglo XVI, durante el reinado de Isabel I, quien puso de moda los rostros pálidos y los labios intensamente rojos. En aquel momento, los lápices labiales estaban hechos con una mezcla de cera de abeja y pigmentos rojos extraídos de plantas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el uso del lápiz labial se masificó gracias a su uso en la industria del cine.

No cabe duda de que la barra de labios es el producto de belleza más comprado por la mujer incluso en tiempos de crisis. Si hay un sector que resiste al impacto de la recesión económica es el de los productos de belleza, especialmente en lo relativo a todo aquello consumible por el público femenino. Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder, formuló hace años una teoría que dice que cuando se disparan las ventas de pintalabios de color rojo, se aproxima una crisis económica.


Según algunos estudios, a medida que aumenta la incertidumbre de los consumidores, estos tienden a sustituir los artículos más caros por productos más baratos y sencillos. Esto dio lugar a lo que se conoció en llamar como el Leading Lipstick Indicator, que hacía referencia a las ventas de pintalabios rojo que repuntaban cuando se acercaba una crisis económica. Según este índice, las ventas de este producto -sobretodo en color rojo- se disparan en tiempos de crisis porque las consumidoras combaten el mal tiempo o los malos augurios, comprando cosméticos y especialmente los de este color.

Cuando la mujer no puede pagarse un vestido o un anillo se compra un lápiz de labios. Esto siempre fue así: durante las dos guerras mundiales pasó lo mismo; por este motivo Helena Rubinstein creció tanto en aquella época. Y vuelve a pasar cada vez que en un país hay crisis o depresión. Así, en EEUU se observó que tras los atentados terroristas del 11-S las ventas de barras de labios carmesí se duplicaron.

España es el cuarto país europeo con un mayor consumo per cápita en estos productos de estética, por detrás de Suiza, Noruega y Dinamarca. Un dato que demuestra que a pesar de las dificultades económicas, la belleza logra un buen efecto paliativo en nuestra sociedad.

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