Enemigos de la belleza


Para mantener nuestra belleza utilizamos mucho tiempo y dinero, comprando cremas, lociones y mascarillas que después nos aplicamos en el rostro, el cabello, el cuerpo, etc., para estar lo más guapas posibles. Pero para que estos gestos diarios contribuyan realmente a mantenernos lo más jóvenes y bellas posibles, también conviene evitar una serie de hábitos que son verdaderos enemigos de nuestra belleza, ya que nos envejecen, contribuyen a la aparición de arrugas y a que las huellas del paso del tiempo sean mucho más visibles.

Fumar es sin duda uno de los mayores enemigos. Además de las consecuencias nocivas que tiene para nuestra salud, los productos que contiene el tabaco resecan y cuartean la piel, aportándola un tono macilento.

El gesto de aspirar el humo hace que las arrugas alrededor de nuestros labios sean más acentuadas y al entrecerrar los ojos por el humo profundizamos las patas de gallo.

Las uñas amarillentas afean también nuestras manos. La aplicación continua de esmalte y quitaesmalte sin dejar descansar las uñas suele ser la causa más habitual. Para evitarlo debes dejar al menos un día en semana sin pintarte las uñas y fortalecerlas con aceite de oliva o almendras.

Tomar el sol en exceso nos envejece prematuramente, aparte de ser causa de otras enfermedades. El sol deshidrata la piel, haciendo que pierda su elasticidad y que las arrugas sean más acentuadas. Lo mismo ocurre si utilizamos en exceso las cabinas bronceadoras.

Subir y bajar de peso rápidamente hace que nuestro cuerpo pierda flacidez y favorece la aparición de grasa localizada, además de, a la larga, contribuir al aumento de peso. Debemos llevar un alimentación equilibrada y, si queremos perder peso, hacerlo de forma pausada y con una dieta que no elimine ningún nutriente esencial.

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