Hidromasajes para tu belleza


Habitualmente asociamos el hidromasaje a un momento en el que relajarnos, olvidarnos de todas las preocupaciones y poder disfrutar de unos minutos para nosotras mismas. Y aunque es evidente que sumergirnos en una piscina con chorros de agua nos proporciona todos estos beneficios, este gesto también nos puede ayudar a mantener nuestra belleza, ya que el hidromasaje nos ayuda a mejorar nuestra piel y moldear nuestro cuerpo.

El hidromasaje resulta especialmente útil si tenemos las piernas hinchadas, ya que el efecto más visible de los chorros de agua, especialmente si éstos combinan agua fría y caliente, es mejorar nuestra circulación, con lo cual se estimulan la eliminación de líquidos.

Pero no sólo sirve para las piernas, sino que al estimular la circulación, el hidromasaje también contribuye a movilizar las toxinas y la grasa acumulada, principales responsables de la celulitis.

Por ello, someternos a este tratamiento de forma habitual, nos va a ayudar a librarnos de ella, especialmente de la más rebelde. Este efecto es mucho más visible si completamos el tratamiento hidroterápico con un masaje drenante después de salir del agua.

El hidromasaje también actúa sobre nuestra piel, ayudando a que esté más suave, tersa y rejuveneciéndola. Esto se debe a que el agua ayuda a abrir los poros de la piel, lo que la proporciona una oxigenación mayor de la habitual, ayudándola a mantenerse joven. Pero además esto permite que, si nos aplicamos después cualquier tratamiento corporal, sea más efectivo por la mayor penetración en las capas más profundas de la piel.

A este mejor aspecto de la piel contribuye también la acción limpiadora que el agua ejerce sobre ella, librándola de bacterias, polvo y suciedad que se acumula sobre ella, lo que evita la aparición de granos, espinillas y otras imperfecciones.

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