Consigue unos brazos firmes en tan solo tres pasos

brazos firmes
Con el buen tiempo no solo se lucen los crop tops que dejan ver la cintura, sino que también se dice adiós a las mangas y se da la bienvenida a las camisetas de tirantes. Es el momento de lucir el brazo. Tenerlo firme es difícil porque las mujeres no tienen tanta masa muscular como los hombres y es una de las zonas que más se resienten con los cambios de peso, siendo tendente a que se acumulen grasas y aparezca la flacidez. Como siempre el ejercicio es un magnífico aliado para conseguir el objetivo de tenerlos firmes. Con tres sencillos pasos y unos minutos diarios de dedicación, pronto puedes cambiar su aspecto.

Ejercicios

El proceso de transformación lo vamos a hacer en tres pasos. Para todos ellos necesitamos unas mancuernas o pesas o, en su defecto, unos botellines de agua de medio litro. Y, como siempre también, ropa cómoda. Una vez lo tenemos todo, toca comenzar.

El primer ejercicio consiste en ponerse de pie con las rodillas ligeramente dobladas y con la espalda recta, siendo este el punto de partida para los tres ejercicios que vamos a realizar. En esa postura, hay que subir los brazos hasta formar con ellos una cruz con el tronco. Desde esa posición, se deben doblar por los codos, es decir, que la pesa vaya casi a tocar la oreja. Luego hay que extender y volver a doblar y así sucesivamente.

brazos firmes
Para el otro ejercicio solo necesitaremos una pesa. Hay que elevar los dos brazos y sujetar con ambas manos esa mancuerna, de forma que quede sobre la cabeza. Desde esa posición, hay que doblar los codos llevando la pesa hacia atrás, de manera que quede por detrás de la cabeza. Luego hay que subir hasta la postura inicial. Por supuesto, el movimiento hay que repetirlo como siempre 15 veces en tres tandas.

La sesión de trabajo para los brazos finaliza con un último ejercicio. Tenemos que volver a extender los brazos para formar una cruz con el cuerpo, desde ahí hay que doblarlos por los codos y sujetar con cada mano una pesa que debe quedar más o menos a la altura de las orejas. Desde esa posición, hay que mover los brazos hacia arriba extendiéndolos de manera que casi las pesas se toquen cuando están sobre la cabeza. Luego hay bajar para volver a la posición inicial y repetir el ejercicio varias veces.

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