El aroma de los perfumes


Si hay un arma de seducción masiva, que por donde pasa deja huella, ese es el perfume, también llamado extracto. Y es que el perfume es una mezcla de extracto de flores y plantas naturales, o a veces artificiales que se disuelven en alcohol. Cuando el alcohol entra en contacto con la piel, fácilmente se evapora, dejando sobre ella el rastro de su esencia, y provocando una primera sensación olfativa, que no será la definitiva.

La vida del aroma encuentra su máxima expresión en un par de horas, para que así puedan quedar sobre la piel las definitivas notas aromáticas de lo que se llama el corazón del perfume, y que es lo que prevalece más tiempo en la piel. Un perfume tarda en desaparecer entre cuatro y doce horas.

Casi todos los perfumes llevan un componente animal que es el que aporta ese rasgo distintivo, ese toque de distinción que hará que su aroma no cause indiferencia en la piel de ninguna mujer. Hay cuatro tipos de aroma: el almizcle, la algalia, el castoreo, y el ámbar.

El aroma del almizcle se consigue a partir del ciervo almizclero, y también del buey almizclero de sus glándulas sexuales; la algalia es una sustancia que segregan los gatos de algalias o civetas cuando se les molesta; el castoreo lo producen los machos de castor en dos pequeñas bolsas que tienen bajo la piel del estómago y que utilizan para llamar a la hembra; y el ámbar proviene del cachalote, que lo escupe y al flotar en el agua se puede recoger en algunas costas.

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