Exfoliación facial: cómo realizarla para tener un bronceado uniforme

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La exfoliación es siempre necesaria a la hora de hablar de cuidados de la piel. Con ella se puede lucir una piel mucho más luminosa, joven y renovada, aunque también tiene otros beneficios como conseguir que el bronceado sea más uniforme y no quede a corros. Un motivo por el que hay que realizarla antes de exponerse al sol. Pero, ¿cómo debe hacerse esta exfoliacion?

Aplicación

La exfoliación, como todo proceso de belleza, tiene sus secretos y sus claves. Una de ellas se centra en la aplicación. El proceso debe comenzar limpiando el rostro bien. Sobre esta base, hay que comenzar a aplicar la exfoliante con un masaje, empezando por la frente y siguiendo por la nariz y las mejillas para continuar por el mentón y el cuello. Además, también se puede bajar hasta el escote.

El masaje tiene que hacerse de manera suave, utilizando las yemas de los dedos y haciendo movimientos circulares a la vez que se ejerce una ligera presión sobre la zona para que el producto haga su efecto. En el masaje, sobre todo, es importante incidir en la denominada zona ‘T’ –es decir nariz, frente y mentón-, que es donde habitualmente se acumulan más impurezas.

Retirar

Una vez se ha terminado de dar el masaje, hay que retirar el producto con agua y discos de algodón o toallitas, entre otras opciones. Es importante lavar bien el rostro con agua fría para retirar todos los restos de exfoliante, aunque también puedes utilizar agua termal. Luego, hay que secarla con una toalla, pero de forma suave. Bajo ningún concepto hay que frotar.

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Hidratación

Todo el proceso tiene que terminar con una adecuada hidratación. Es muy importante aplicar la crema hidratante tras exfoliar porque la piel está mucho más receptiva. Es el momento ideal también para sérums, mascarillas

Frecuencia

A pesar de los beneficios de la exfoliación para la piel, hay que tener cuidado con la frecuencia con la que se realiza porque no hay que abusar para no tener efectos secundarios negativos.

Y es que la piel tiene un ciclo de renovación celular de entre 26 y 28 días por lo que, si se hace una exfoliación frecuente, no da tiempo de crear células nuevas y, por lo tanto, la dermis queda desprotegida frente a las agresiones.

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