Fotoprotectores: manual para elegir el más adecuado

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En las tiendas de belleza, parafarmacia, farmacia, supermercados y grandes almacenes… se pueden encontrar una gran variedad de marcas y de productos para protegerse de los rayos solares. Una amplia gama que hace que muchas veces no se tome la decisión correcta del tipo de fotoprotector que se debe comprar para estar realmente protegido. Aquí hemos preparado un sencillo manual con las principales claves para que puedas saber rápidamente cuál es el más adecuado para tu piel.

Elegir

Los fotoprotectores permiten proteger la piel de los rayos UVA y de los UVB. Pero, a la hora de elegirlos, además de mirar que realmente protegen frente a este tipo de radiaciones, se tienen que tener en cuenta otros factores como el tipo de piel que tenemos y la intensidad de los rayos del sol.

Por ejemplo, el fototipo 1 es para las personas que tienen una piel sensible y muy clara, que se suele quemar con facilidad y que no se broncea prácticamente nunca. En estos casos, además de tener mucho cuidado con el sol y protegerse con sombreros, camisas, gafas…, es recomendable emplear una crema solar con protección muy alta: del 50+.

Las personas que tienen también la piel clara, se queman con facilidad y que se broncean con dificultad forman parte del fototipo 2. En estos casos, la protección debe ser igualmente alta, teniendo que emplear la de 50+.

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Protecciones altas, de entre 30 y 50, son las más adecuadas para aquellas pieles normales o de fototipo 3, es decir, que la piel es ligeramente morena, casi nunca se quema y se broncea fácilmente.

Finalmente, aquellas pieles morenas o muy morenas, que raramente se queman y que te bronceas con rapidez –forman parte del fototipo 4 y 5-, deben emplear una protección media de entre el 20, 25 y 30.

Tiempo de protección

Aplicarse el fotoprotector no es suficiente para estar protegida de los rayos solares. También es importante conocer cuánto tiempo dura su efecto para aplicar periódicamente la crema solar. Para saberlo, basta con hacer un sencillo cálculo, a modo orientativo, en el que hay que multiplicar el tiempo de protección natural de la piel por el de la protección solar.

Por ejemplo, una piel clara tiene una protección de unos 10minutos y las más oscuras pueden llegar hasta los 30 minutos. Estos minutos son los que se tienen que multiplicar por el factor de protección. De este modo, si tenemos una piel clara, debemos multiplicar 10 por el factor de protección de la crema. Así si hemos optado por una con FSP 30, la protección sería de 300 minutos.

Pero ojo con el sudor y con los baños porque pueden hacer perder tiempo de protección al eliminarse el producto por lo que hay que estar siempre pendiente de reponerlo. Incluso, es conveniente aplicarlo antes de llegar a esos 300 minutos. En general, nunca debe pasar más de dos horas entre aplicación y aplicación.

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