La relación entre el estrés y el acné

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No importa si tienes 15 o 35 años, el acné puede atacar a cualquier persona en cualquier momento. Si bien es comprensible que aparezcan brotes de acné durante la adolescencia, nadie quiere sufrir este problema cuando ya es adulto. Curiosamente, al menos el 90% de las personas con estrés relacionan el acné con esa mala época. Pero, ¿realmente el estrés y el acné tienen una conexión?

Durante años, los dermatólogos de todo el mundo han debatido sobre la posible relación entre el estrés y el acné. Diversos estudios han confirmado que el estrés agrava el acné. Los cambios ambientales pueden conseguir un desequilibrio hormonal en el cuerpo que puede causar acné. Cuando la piel se despoja de sus células muertas, estas pueden adherirse a la superficie debido a los aceites y se atrapan bacterias. Esto causa el acné.

El acné es un tipo de inflamación de la piel que puede extenderse a grandes áreas de la piel si no se trata. ¿Puedo culpar al estrés de mi acné? Algunas investigaciones demuestran que el estrés produce variaciones en la producción de hormonas. El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos reconoce que el estrés es una de las razones que pueden provocar el acné.

Cuando el cuerpo está bajo estrés, su inmunidad para luchar contra cuerpos extraños disminuye significativamente. Esto reduce la capacidad del cuerpo en curarse en un 40%. El tiempo necesario para que el acné vaya desapareciendo disminuye dramáticamente, y lo que se consigue es que aumente y deje nuestra piel con manchas antiestéticas. Durante el estrés, el sistema nervioso estimula la producción de exceso de sebo, que contiene la hormona liberadora de la corticotropina (CRH), que es la razón principal de la piel grasa y la obstrucción de los poros.

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