Ritual para limpiar la piel en tan solo cinco pasos

limpieza facial
Muchas mujeres siguen rituales de belleza en los que se olvidan de limpiar la piel. Sin embargo, este cuidado es fundamental para mantenerla en perfecto estado. Y es que, durante el día y la noche, la dermis acumula residuos ya sean generados por el ambiente, aires acondicionados, calefacciones, polución de la ciudad… o bien producidos mientras la piel se regenera durante el sueño. En cualquier caso, es vital retirarlos. Pero, ¿cómo hacerlo de forma adecuada?

Las claves

Como hemos comentado, lo más conveniente es limpiar la piel por la mañana y por la noche antes de irse a dormir. El primer paso es utilizar un desmaquillador, que además es fundamental en el caso de utilizar maquillaje. Para su correcto uso, lo más recomendable es emplear un disco de algodón y poner en él un poco de producto para ir limpiando el rostro sin frotar ni estirar la dermis. Sólo hay que hacer una ligera presión.

Es importante comenzar por los ojos para luego continuar por los labios y acabar con el resto del rostro. Este gesto, además, se tiene que repetir tantas veces como sea necesario. ¿Cómo se sabe? Muy sencillo: cuando el algodón ya no aparece sucio.

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En segundo lugar, hay que coger de nuevo un disco de algodón y usar otra vez el desmaquillante o bien otro producto limpiador, en el caso de que sea necesario cambiar, para repasar bien todo el rostro y que quede bien limpio. Cuidado con zonas como las aletas de la nariz o el mentón, que son áreas en las que no se suele incidir a pesar de acumular una buena parte de los residuos a retirar y los restos de maquillaje.

A continuación, llega el tercer paso: es el momento de tonificar. Para ello, volvemos a emplear un disco de algodón impregnado en el tónico, que se tiene que aplicar en todo el rostro con pequeños toques.

El cuarto paso es coger un pañuelo de papel o tisú para colocarlo sobre la piel y presionar para retirar los restos de tónico y que la dermis quede totalmente seca. En algunos casos, en función del producto, puede ser preciso aclarar la cara con agua antes de este gesto.

Y, una vez secada la piel y limpia, solo queda el quinto paso, que igualmente es decisivo: aplicar la crema o el tratamiento que empleemos habitualmente. Al estar la piel limpia, será mucho más efectivo y la dermis se beneficiará más de todas sus propiedades.

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