Costumbres que provocan arrugas


Con el paso del tiempo el colágeno y la elastina contenidos en las células de nuestra piel va desapareciendo, lo que hace que, poco a poco, vayan apareciendo arrugas. Pero no es sólo el tiempo el causante. Muchas veces, pequeños gestos a los que no prestamos importancia pueden ser los causantes de la aparición prematura de arrugas o aumentar las ya existentes. Por ello, si aprendemos a evitarlas nuestra belleza nos lo agradecerá.

Dormir boca abajo: Cuando dormimos en esta postura, la piel de la cara se aplasta contra la almohada o el colchón, soportando el peso de la cabeza y, a la larga, produce arrugas tanto en el rostro como en el cuello, que suele estar en mala posición.

Restregarnos la piel al aplicar las cremas: Es un gesto que hacemos a diario y, sobre todo en el movimiento que hacemos recorriendo los pómulos hasta las sienes, solemos hacer mucha presión, arrugando la piel a la altura de los ojos y en las sienes. A la larga, este gesto repetido provocará el aumento de las patas de gallo. Por ello no debemos nunca restregar la piel, sino aplicar la crema suavemente con pequeños toquecitos que estimulen el riego sanguíneo de la zona.

Sujetar el teléfono entre el cuello y la cara: Lo hacemos todos los días y de modo inconsciente para, de ese modo, tener libres las manos. Aparte de ser una postura muy perjudicial para el cuello que nos puede causar dolores y tensión en las cervicales, la piel del cuello se contrae y se arruga, con lo que se acentúan las arrugas ya existentes.

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