Cuidados esenciales para un cuello perfecto

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El cuello de una mujer se caracteriza por tener una piel más fina que la del resto del cuerpo, siendo similar a la del rostro, aparte de tener menos glándulas sebáceas, lo que contribuye a aumentar su fragilidad. Unos motivos por los que precisa de unos cuidados esenciales en el día a día para que esté en perfecto estado y libre de arrugas e imperfecciones.

Los cuidados

Aunque la prevención siempre es la mejor arma y el cuello siempre hay que cuidarlo, prestarle una atención especial es mucho más importante cuando se han cumplido los 30 años de edad.

Uno de los cuidados esenciales es mantenerlo bien hidratado porque, al tener menos glándulas sebáceas, es una piel que se tiende a secar mucho más y se deshidrata más fácilmente, lo que favorezca que aparezcan las arrugas y la flacidez.

La clave para evitarlo está en aplicar productos específicos para esta parte del cuerpo. Muy efectivos, por ejemplo, son los aceites regeneradores y cremas hidratantes y nutritivas, al igual que los sérums con vitamina C o ácido hialurónico porque ayudan a prevenir y combatir el envejecimiento y se aporta a la piel de la zona más brillo y luminosidad.

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Además, durante el día, para mantenerlo en perfecto estado, un buen truco es aplicar en la zona un poco de agua termal. Así se consigue mantenerlo hidratado y evitar que se seque por el aire acondicionado, calefacción… entre otros factores ambientales que le afectan.

También es fundamental que, al salir a la calle y siempre que la ropa no lo tape, se le aplique protección solar con un factor alto para protegerlo y evitar la aparición de manchas, pecas u otros problemas de despigmentación. Y mucho cuidado con la aplicación del perfume en esta zona porque es otra de las fuentes de aparición de manchas.

Y, como con el rostro, no hay que olvidarse de limpiarlo y desmaquillarlo, pero siempre haciendo uso de productos que no sean muy astringentes para que no se elimine la capa de lípidos natural. Tampoco hay que dejar de exfoliarlo una vez a la semana. Y, a la hora de la ducha o el baño, lo más recomendable es utilizar un jabón pH neutro.

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