Las claves para protegerte del sol

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consejos tomar sol
Seguramente, estarás comenzando tus vacaciones de verano y los días de playa o de piscina forman parte de la agenda diaria. Tomar el sol es beneficioso para la salud, pero siempre que se haga con moderación y de forma controlada. En el caso contrario, es perjudicial porque se pueden producir desde pequeñas irritaciones en la piel a problemas de salud más graves como un cáncer. Para tratar de que todo esto no suceda, aquí te damos unos consejos para que te expongas adecuadamente a los rayos solares.

Las pautas

Protegerse del sol no implica que no vayas a lucir bronceado este verano, sino que vas a hacerlo de una forma más saludable para tu cuerpo. Para ello, tienes que seguir esta serie de consejos. El primero de ellos es que si vas a tomar el sol en la playa, montaña o piscina… tienes que aplicarte el protector solar 30 minutos antes de que te vayas a tumbar en la toalla o bien vayas a realizar alguna actividad al aire libre. Además, la crema tienes que ponerla con la piel bien seca.

Es importante no olvidarse de darse de nuevo el protector solar cada dos o tres horas. Y es que con el sudor se pierden propiedades y también con los roces de la toalla o bien con los baños en el agua.

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A la hora de proteger la piel, aunque tienes que dar el protector en cualquier parte del cuerpo que vaya a estar expuesta a los rayos solares, es especialmente importante que protejas las zonas más sensibles. Entre ellas, están la cara, el cuello, el escote y los hombros, aparte de las orejas y los empeines, dos partes estas últimas que suelen ser las grandes olvidadas.

Recuerda también que la exposición solar debe ser progresiva, de manera que no hay que llegar el primer día a la playa o la piscina y tumbarse al sol durante toda la jornada. Hay que empezar con pequeñas exposiciones de unos diez minutos para luego cada día ir prolongando el tiempo.

Mucho cuidado con secarse al sol tras salir del agua porque las gotas que quedan en la piel tienen un efecto lupa y facilita que la piel se queme o que se enrojezca. Y, si pese a estas precauciones, te pones roja y estás dolorida, no te expongas al sol de nuevo. Tienes que hidratarte muy bien y aplicar cremas calmantes como el after sun o que lleven aloe vera. Son sencillos cuidados que tu piel agradecerá.

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