Pies libres de sudor y olor

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Los pies son una parte del cuerpo que hay que mimar y cuidar mucho, sobre todo, las mujeres porque con la edad es habitual la aparición de juanetes y otros problemas que dificultan andar. Sus cuidados no solo deben centrarse desde el punto de vista de la salud y de la estética, sino que también es importante afrontar el exceso de sudor o de olor.

Los consejos

Para hacer frente a esos problemas es fundamental extremar la higiene de los pies. Su lavado siempre debe hacerse con agua en la que se haya añadido un poco de bicarbonato. La clave de esta mezcla no es otra que actuar sobre las bacterias que pueden causar el mal olor.

Muy importante también es el secado. Se debe hacer de forma suave por todo el pie con una toalla que empape bien el agua y la humedad, pero sin frotar. El movimiento tiene que hacerse con pequeños toques y con una ligera presión sobre la piel. Es fundamental incidir en la zona que hay entre los dedos porque ahí con cualquier resto que quede de agua aparecen hongos y otras bacterias.

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Con la llegada del otoño y del invierno, se suelen utilizar los calcetines. Para evitar un exceso de sudoración y el mal olor, esta prenda tiene que estar realizada con fibras naturales como el algodón o el hilo. Al principio, puede ser necesario cambiarlos dos veces al día, aunque luego, conforme se vaya solucionando el problema, es suficiente con una vez.

Y, si los calcetines son importantes, no lo es menos el calzado. De hecho, muchas veces estos problemas de sudoración y olor comienzan por una mala elección del zapato. Siempre es mejor llevar los que son de piel o tela porque no favorecen las bacterias, mientras que se debe evitar todo lo posible los de plástico. En todo caso, un buen hábito es ventilar el calzado para eliminar la humedad y no llevar los mismos zapatos varios días seguidos.

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