Remedios naturales para unas rodillas más suaves

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Las rodillas es una de las partes del cuerpo a las que, habitualmente, no se le suele prestar atención. Durante el invierno van tapadas con los pantalones y las medias pero, al llegar el verano y lucir las piernas, se observa que es una zona que suele tener la piel más seca y con un aspecto más feo. Aunque, como siempre, lo mejor es cuidarlas todo el año aplicando la crema hidratante de forma generosa, hay remedios caseros que permiten conseguir que estén más suaves en poco tiempo.

Pepino

Uno de los trucos naturales que pueden seguirse para conseguir que la piel de las rodillas esté mejor hidratada y menos seca y, en consecuencia, más suave al tacto, está en el pepino. La clave de esta hortaliza no es otra que su alto contenido en vitamina E y en aceites naturales.

Su utilización es muy sencilla. Tan solo hay que coger un pepino y triturarlo en la batidora. La pasta que resulta es la que tiene que aplicarse sobre las rodillas a través de un suave masaje. A continuación, se debe dejar actuar durante unos 15 minutos aproximadamente para, luego, aclarar con abundante agua y extender una crema corporal o bien algún aceite como el de almendras.

La mayor acción del pepino se potencia si esta pasta resultante, tras pasar por la batidora, se mezcla con aloe vera, que igualmente tiene importantes propiedades para suavizar la piel, además de ser un producto calmante y cicatrizante.

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Otra alternativa es mezclar con aceite de almendras y aceite de aguacate, empleando la misma cantidad de ambos. Una combinación que permite conseguir una piel más fina al nutrir la piel en profundidad.

Exfoliación

Sin embargo, todos estos remedios no son útiles si no se realiza la exfoliación de la piel de las rodillas. Para preparar una exfoliante natural, una buena opción es mezclar una cucharada de aceite de oliva con una cucharadita de sal fina. Esta mezcla tiene que aplicase como una exfoliante normal en esta parte del cuerpo.

Y un último truco para conseguir lucir unas rodillas más bonitas. También se puede añadir un poco de zumo de limón, lo que contribuye a eliminar las manchas o que la piel se vea más oscura.

Sal para embellecer tu piel


La sal, además de ser esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo, tiene una serie de propiedades que, por sí misma, puede constituir un tratamiento de belleza para nuestra piel, tanto ayudando a mejorar su aspecto externo como contribuyendo a disminuir la flacidez de los tejidos.

Esta disminución de la flaccidez se debe a que, cuando nos la aplicamos sobre la piel, favorece el drenaje linfático de los tejidos, eliminando así toxinas, grasa localizada y líquidos retenidos. Con ello, conseguiremos una piel mucho más suave al tacto, disminuiremos volumen y la piel estará más luminosa y rejuvenecida, ya que la eliminación de las toxinas aumenta la oxigenación de los tejidos. Para lograr este efecto, tendremos que aplicarnos la sal sobre la piel siempre con un masaje circular que permita estimular esta función.
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La sal, aliado de tu belleza


Aunque no lo parezca, la sal también puede ser un gran aliado para nuestra belleza, y de hecho es un ingrediente muy utilizado en muchos productos de belleza. A continuación te presentamos los diferentes usos que le puedes dar a la sal además de sazonar la comida:

Exfoliar el cuero cabelludo. Con este remedio lograrás eliminar la caspa. Simplemente espolvorea sal sobre la cabeza y con las manos masajea tu cuero cabelludo. Después lávate la cabeza como de costumbre. Lograrás eliminar la caspa que estaba por caerse y de ese modo no la verás en tus hombros.

Eliminar espinillas: Si tienes una espinilla muy inflamada o si le has quitado el pus y no quieres que se reproduzca, cúbrela con compresas de agua tibia con sal. Lograrás desinflamar y disimular la espinilla, al tiempo que la desinfectas y evitas que aparezca de nuevo.

Aliviar las ojeras: Si tienes bolsas bajo los ojos por no dormir lo suficiente u otras causas, disuelve una cucharadita de sal en una taza de agua caliente (pero que no queme). Sumerge las gasas en el agua y aplícalas sobre las áreas inflamadas. Notarás un alivio inmediato.

Exfoliante corporal: Antes de bañarte pero con la piel ya mojada, echa un puñadito de sal en la mano o en una esponja y masajea tus piernas y brazos. Con ello exfolias la piel y al mismo tiempo estimulas la circulación sanguínea

Sales de baños: Para eliminar toxinas y relajarte, disuelve en el agua del baño una taza de sal de mar. Si quieres un baño aún más relajante, tómate tu tiempo, añade aceite esenciales al agua, enciende unas cuantas velas y pon una música de fondo suave. Conseguirás una relajación total.